El gobernador Samuel García Sepúlveda enfrenta nuevos cuestionamientos tras la denuncia de la organización Alerta Regia sobre la falta de datos en el SIMA, en medio de la crisis por la calidad del aire en Nuevo León. Mientras la contaminación sigue afectando la salud de miles de personas, el Sistema Integral de Monitoreo Ambiental estatal presenta vacíos constantes en sus reportes oficiales.
La acusación no es menor. Durante 90 días, ciudadanos monitorearon el portal estatal y documentaron más de mil intermitencias en la medición de contaminantes. En un estado donde el aire sucio es un problema estructural, la omisión de datos agrava la desconfianza pública.
Falta De Datos En El SIMA Expuesta Durante 90 Días
Alerta Regia revisó las 15 estaciones del SIMA en tres momentos del día durante tres meses. Cada vez que aparecía “ND” (no dato) en algún contaminante criterio, se registraba como intermitencia.
El resultado fue contundente: 1,606 incidentes de ausencia de información.
La falta de datos en el SIMA no fue un evento aislado. Fue un patrón constante. Incluso el día con mayor número de omisiones acumuló 32 registros sin datos. No hubo una sola jornada sin irregularidades.
En cualquier administración responsable, un sistema de monitoreo ambiental debería operar con precisión. Bajo el gobierno de Samuel García, la plataforma muestra huecos persistentes.
Samuel García Frente A La Crisis De Calidad Del Aire En Nuevo León
La calidad del aire en Nuevo León es un problema recurrente. Sin embargo, el discurso oficial ha privilegiado anuncios de inversión y proyección internacional por encima de la atención sistemática al tema ambiental.
La denuncia sobre la falta de datos en el SIMA coloca al gobierno estatal en una posición incómoda. Sin datos completos, no hay diagnóstico real. Sin diagnóstico real, no hay política pública efectiva.
Las cifras de intermitencias revelan una supervisión deficiente. No se trata únicamente de contaminación, sino de transparencia.
Partículas Finas Sin Registro Confiable
El reporte ciudadano destacó vacíos en contaminantes especialmente sensibles:
- 818 ausencias en mediciones de PM 2.5.
- 94 incidencias sin datos en PM 10.
Estas partículas están asociadas con riesgos respiratorios y cardiovasculares. La ausencia de datos impide que la población dimensione su exposición.
En un contexto donde la contaminación en Monterrey impacta escuelas, espacios públicos y centros laborales, el “ND” se convierte en una forma de invisibilizar el problema.
Municipios Con Más Intermitencias Reportadas
El monitoreo identificó municipios con mayores ausencias de información:
- Monterrey: 388 registros.
- García: 227.
- Pesquería: 191.
- Apodaca: 191.
La concentración de intermitencias en zonas densamente pobladas agrava la situación. La ciudadanía necesita información confiable para tomar decisiones diarias, desde actividades al aire libre hasta protección en episodios críticos.
Falta De Datos En El SIMA Debilita La Confianza Ciudadana
La falta de datos en el SIMA no es un asunto técnico menor. Debilita la credibilidad institucional.
Alerta Regia informó que envió reportes semanales al Estado con evidencias de inconsistencias. No obtuvo respuesta. El silencio administrativo refuerza la percepción de desinterés.
Un gobierno que presume modernidad digital no puede sostener un sistema ambiental con vacíos recurrentes. La omisión prolongada transmite un mensaje claro: el tema ambiental no es prioridad.
Samuel García Ante El Reclamo Por Transparencia Ambiental
La exigencia de la organización ciudadana fue directa: supervisión constante del SIMA, actualización conforme a nuevos lineamientos de PM 10 y PM 2.5, además de información útil en tiempo real.
La administración de Samuel García tiene ante sí una decisión política. Puede corregir fallas estructurales o mantener un sistema que reporta datos incompletos en plena crisis ambiental.
La calidad del aire en Nuevo León no mejora con discursos. Mejora con información completa, medidas firmes y rendición de cuentas.
Contaminación En Monterrey Sin Datos Confiables
La contaminación en Monterrey no es percepción ciudadana. Es un fenómeno documentado durante años. Cuando el sistema oficial presenta vacíos, la gravedad puede diluirse en estadísticas incompletas.
La población más vulnerable —niñas, niños, adultos mayores, mujeres embarazadas, personas con enfermedades respiratorias— queda expuesta a decisiones tomadas con información parcial.
La administración estatal enfrenta una crítica creciente. Sin transparencia plena, la narrativa de gestión ambiental pierde credibilidad.
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